Sobre la autora

María Claudia Otsubo, escritora.

Nací en Buenos Aires, Argentina, un 22 de enero. La mayor de cinco hermanos, la única en la familia con cuarto propio.

Mis padres eran lectores, en especial mi papá. Sobre su mesa de luz, recuerdo, se acumulaban siempre dos o tres libros, nunca supe si los leía todos al mismo tiempo. Junto con mi mamá nutrieron la biblioteca que tapizaba toda la pared del pequeño living. Los libros, ordenados por autor, muchas veces desbordaban el espacio de los estantes.

De esa biblioteca, blanca, simple, que hoy respira en la casa de mi hermano Alejandro en Bariloche, tomé todo lo que se me ofrecía para leer.

Poco a poco fui armando mi propia biblioteca, infantil en el inicio; juvenil, luego. Por muchos años, también, mantuve un registro de mis lecturas en un cuaderno rayado escolar: en una columna la fecha, luego el autor, el título y la última columna con mi reseña, unas estrellitas (a falta de stickers), que calificaban cuánto o no me había gustado lo leído. 

Con los años, la biblioteca se fue agrandando. Las mudanzas no la acobardaban, permitiendo que los libros se guardaran en cajas de cartón, señalizadas por su número de estante, para no extraviar el camino hacia el nuevo destino.

En el 2009 mandé a construir una biblioteca de madera con un diseño que copié luego de asistir a una entrevista de Caetano Veloso. Fue en una de sus casas y recuerdo que me enamoré de ese fondo, casi como un mar, que ondulaba tras su espalda.

Sumando algunas reformas (por nuevas mudanzas) ella me acompaña hoy atesorando en orden alfabético mis libros. Un estante siempre reservado para la colección heredada de mi madre, casi completa, de Graham Greene; otro para mi querido Bioy Casares junto a su amigo Borges y esa coincidencia de la letra inicial común; por allá arriba una edición hermosa (que había comprado mi papá) de toda la obra de García Lorca; por allá Muñoz Molina, Padura, Lispector, mucha literatura argentina y latinoamericana, muchos clásicos, mi querido Roberto Ferro y tantos otros. En un extremo mis libros, algo así como diez títulos entre poemarios, novelas y cuentos. El primero publicado en el 2001, un conjunto de cuentos, muchos de ellos germen de las historias posteriores.

“Cada libro es un estreno penoso y feliz”, decía Clarice Lispector.

Como lo es escribir. Escribir como amar.
El amor como un roce.
Y el roce sutil de la palabra titilando frente a mis ojos, con asombro.

 

 

 

Maria Claudia Otsubo