3 de febrero

Las palabras se abrazan a la línea

y ascienden con anhelo de cielo

la ladera ocre y vermelha

por la que asoma la Luna.

 

Marea de río, aquí quiero estar.

ya habían cantado

en otros poemas,

susurrándoselo casi, a Lemanjá.

 

La pared las aguardaba,

como una novia blanca,

y las manos llegaron para

vestirla de colores.

 

Y han sido esas manos

quienes también

las dibujaron

junto a los pájaros y las flores.

 

Porque han sido ellas

(como las mías)

quienes, pincel y tinta

soltaron al viento

este deseo por permanecer.

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