15 de enero

La ciudad en llamas, aturdida por el calor y los reproches.

El ala del avión antes de zambullirse en la noche.

La primera tarde en Imbassaí, irreal, mágica.

Así han sido estos días, de mudanza, para llegar hacia donde anhelaba tanto mi corazón.

Hoy escribo con la piel empapada de mar. Me abracé a sus olas como si ya no existiera nada más. Luego fui dejando que esta otra lengua, gestos, y espacio se fueran adueñando de mi ser. Lentamente, aún no lográndolo del todo, con el sueño alterado -quizás tiene culpa la casi luna llena-, y la ansiedad y el estrés que también llegan con el resto del equipaje. De a poco, calma.

Con dos vidas me hago una. Tiro lo que se repite, conservo lo mejor. ¡Cuánto os he buscado entre las letras, cuánto os he gritado!

escribe Tatiana TÎbuleac. Ya casi termino su libro, me quedan unas pocas páginas, de las que daré registro quizás mañana.

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