5 de enero

La extraño. Pronto volveré a ser testigo de toda su gran belleza. Hoy retrato su permanencia en mi cielo de ciudad, su asomarse clara en la tarde luminosa.
La extraño tanto como extraño al mar.
Pronto me encontraré de rodillas admirándola, prometiéndole secretos, murmurándole melodías. Pronto.
La extraño tanto como se añora ese otro idioma, y los olores y las cadencias; y su voz atravesando la puerta para abrazarme con libertad.
Voy contando los días mientras me despido de la terraza, de las cosas que aguardarán dormidas mi regreso; mientras acomodo el entretanto que, como la vida, se evaporará sin darme cuenta en un suspiro.

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María Claudia Otsubo