Luego de un excelente encuentro, le pido prestado a Nacho Navarro:
(…) El verdadero artista está atento a lo que se ofrece; es el perspicaz por excelencia. Él produce belleza, y la belleza es una posesión de la verdad sin esfuerzo. Existe arte porque a la realidad siempre le queda un resto. O al revés; ordinariamente sólo nos apropiamos de los restos. Además, a veces, experimentamos más que lo obvio, pero simultáneamente sentimos que no podemos decirlo, pronunciarlo. Eso inefable, central, definitivo de cada cosa y de todo, de nosotros mismos incluso, es lo que sabe expresar el artista. Él llega y lo dice y nosotros sentimos que, de poder haberlo hecho, lo hubiéramos dicho exactamente así.
Ignacio J. Navarro (2013) La alegría invisible, 1a. ed., Buenos Aires, Agape Libros, pág. 176


1 Comment