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- 26 agosto, 2024
Kokoro, de Natsume Sõseki
Kokoro, de Natsume Sõseki Las palabras vivas no solo sirven para hacer vibrar el aire, sino que también pueden agitar poderosamente el corazón humano.
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María Domecq[1], de Juan Forn o el arte de narrar. I.- Como escribí en la crónica sobre Mizubayashi, al mismo tiempo que terminaba Reina
Una historia de amor Leo por primera vez a Mizubayashi. Me llega su novela en tránsito. Pasa por mis manos brevemente, pero es suficiente
Asistir al misterio I.- Finaliza febrero y salgo de mi nido de empolle para caminar hacia el mar, como las pequeñas tortugas que van naciendo
Mis dos mundos, de Sergio Chejfec …porque, así como uno no elige el momento en que va a nacer, también ignora los mundos variables
Una nueva lectura de El otro Joyce[1], de Roberto Ferro. El escritor no desaparece, tiene su lugar, pero desde ese lugar, no podrá controlar
Mi encuentro con “la Simona” Una crónica sobre Les mandarins (Los mandarines)[1] de Simone de Beauvoir Las lecturas, mis sucesivas y continuas lecturas, se
Cariñosamente Pepe Sobre Las ratas y Sombras suele vestir, de José Bianco En el extremo de la galería me sorprendió una cascada
Una mano tendida sobre La asfixia de Violette Leduc ¿pero es que no hay poetas en todas partes y no es menos cierto que
“Un desierto que monologa”[1] Sobre La Bastarda, de Violette Leduc …Y creí que escribía sin lápiz ni papel porque escuchaba, porque retenía la caricia,